El ’99 un amigo llegó de Australia con un VHS de un circo que había visto en Melbourne, de un show que se llamaba alegría y que lo había dejado mal de la cabeza. Yo tenía cero interés en su vhs de circo, porque desde pequeño que nunca me han gustado los payasos, los leones que supuestamente juegan con el domador cuando en vedad sanamente y solamente quieren comérselo y eso de un circulo de tierra con paja donde desfilan supuestos magos y trapecistas más gordos que Insulsa, así que no le puse atención y seguimos conversando sobre sus odiseas en el país de los canguros. Al tiempo en un carrete me volví a encontrar con mi amigo y su ya molesto vhs combinado con frases tipo “¡tienes que verlo, tienes que verlo, tienes que verlo!”, hasta que me convenció y subí a la habitación de su hermana decidido a echarle un vistazo al circo, principalmente para que mi amigo dejase de molestarme y así poder volver a la fiesta. Me senté en un sofá y le puse play al video mientras mi amigo se movía nervioso por que me apurase a verlo.
Entre sonido de aves apareció un enano jorobado que se acercó al centro del espectáculo y gritó “¡Alegría!”, luego entre el público apareció la banda, gente desfilando y música ensordecedora mientras el jorobado gritaba y una chica con tutú blanco cantaba al centro del escenario, el poder fue increíble, el espectáculo tenía tanta fuerza, que lograba fácilmente absorberte en un mundo irreal de música, colores y artistas que no tienen nada que envidiarle a un medallista olímpico. Después de verlo y notar que se me había pasado gran parte de la fiesta, le pedí el video a mi amigo y me fui a casa, pasé gran parte de la noche mirando una y otra vez como la chica de blanco cantaba alegría y como cada vez se me hacía un nudo en la garganta de solo escucharla, sinceramente no recuerdo que antes me hubiese ocurrido esto con algo.
Al día siguiente me metí a Internet a buscar el circo, Cirque du Soleil se hacían llamar, encontré la página web donde publicitaban espectáculos en Europa, Asia, Australia, USA y Canadá, pero nada de Sudamérica, nada de nada. A esta altura yo solo quería verlos en vivo para envolverme en ese mundo que logró cautivarme en vhs…
Han pasado 9 años desde aquella noche y ayer 13 de agosto de 2008 pude cumplir mi sueño, fue una suerte absoluta, la tía de mi pareja no pudo asistir y nos regaló sus entradas 40 minutos antes de que comenzara el show, las fuimos a buscar y luego a la gran carpa, y aunque llegamos algo tarde puedo decir que estuve ahí y que fue increíble, que los artistas en escena son algo impresionante, en técnica, en capacidad escénica, en profesionalismo, en hacer que las personas que estuvimos ahí nos emocionáramos, impresionáramos y deleitáramos cada momento de Alegría.

Por mi parte tengo la Alegría de que al fin cumplí un sueño de 9 años, mi polola Heidi lo hizo posible y estoy completamente agradecido de haber podido ir y desde ahora poder decir yo estuve ahí y fue perfecto.
Gracias por todos los que hicieron posible el espectáculo, gracias hermosa por llevarme.
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